Soy de esas personas que hablan mucho. Creo que por eso me dio por escribir, para hablar hasta por los dedos y no necesitar de un interlocutor. El problema con esto es que hay que destilar los pensamientos. Tengo que releer esto una y otra vez para ver si tiene sentido o nada más (como dicen los boricuas) mestoy haciendo un ocho. "Hacerse un ocho" me gusta mucho esa expresión y me gusta cómo a menudo comparamos el discurso con el desplazamiento. En especial con este ejemplo que se refiere a caminar en círculos hasta que has trazado un ocho con tus huellas. Me pregunto si alguien dirá que te haces un infinito. Bueno, ahí el matiz entra en que si alguien te dice que te haces un infinito implica que sabes lo questás haciendo, supongo. Supongo también que por allá convertirse en un ocho es considerada una ambición mediocre.
En Cuernavaca, México, tuve una maestra que nos reprendía cuando contestábamos hablando muy rápido. Explico: En tercer grado, cuando tenía que responder algo que escapaba a mis conocimientos, mi línea de ideas era algo como: "Tal vez si hablo a una velocidad ininteligible diga, por suerte, algo que se parezca a la respuesta correcta y así lo interprete la maestra y me felicite por mi brillantez. Qué listo soy." Tristemente eso nunca me funcionó con Miss Eva, que siempre me interrumpía para decir: "Habla claro, que no estás rezando". Siempre me dieron ganas de decirle que estaba equivocada, que sí questaba rezando y rezando mucho, porque estaba ahí expuesto a las miradas y las risas de mis compañeros de clase y rezaba para que mi técnica me sacara de apuros. Nunca funcionó.
Lo curioso es que esa misma técnica para responder que nunca mostró resultados cuando era niño, me ha servido muchas veces ahora que soy adulto.
Recuerdo bien a la miss Eva. No sé si ella se acuerde de mí. De cualquier modo no creo haber sido su mejor estudiante y si llamé su atención sin duda fue porque era el molesto niño que hablaba y hablaba, distraía a sus compañeros y no dejaba de dibujar tonterías en su cuaderno. Que no respondió claramente ni una sola vez pero eso sí: qué rápido hablaba.
