Los diarios por mes:

martes, 29 de marzo de 2016

Daltonia

El chiste va así: Un policía detiene a un señor que se pasó una luz roja. Cuando el oficial le informa al infractor, éste se excusa:
-Discúlpeme en verdad, es que soy daltónico.
-Ay sí, ahora resulta que en Daltonia no hay semáforos.
No es un chiste muy bueno, pero creo que es básico si tienes esta condición. Algo así como los que se llaman Eduardo van a tener que lidiar de por vida con el chiste de “Lalo la lona”.  Los que somos daltónicos tenemos problemas distinguiendo los colores, y se dice que el daltonismo es llamado así en honor a Dalton. Sí, ese Dalton. Que alguna vez asistió a una audiencia de la Reina vestido inapropiadamente, con colores llamativos y nada combinado. Y es que no es lo más recomendable que un daltónico compre su ropa solo, o que la combine sin tener todo previamente aprobado. A mí me mandaban a la dirección en la primaria, porque pintaba perritos verdes, gente verde, agua morada… si bien ser daltónico no es ninguna discapacidad sí ocasiona ciertas molestias:
A veces compramos playeras rosas que creíamos que eran azules, podemos salir con combinaciones chistosas. Algunos no podemos ver si las frutas están maduras o si la comida está echada a perder (aunque esto se soluciona con la mínima agudeza del sentido del olfato). La lista es larga, pero en lo personal, lo más molesto de ser daltónico es cuando la gente se entera y comienzan a hacer preguntas. Y es que la gente depende tanto de los colores, que ni se detienen a ver cuánto. Los colores son referencias para casi todo: “Ahí, al lado de la señora de verde”, “Tomas la línea azul del metro”, “Sigue a ese carro azul”, “Pásame el fólder morado”, “Ese de rojo...” Claro que cuando aprenden que hay gente que no puede depender de los colores, la curiosidad aflora y preguntan cosas. Sin embargo hay de preguntas a preguntas. Como un consejo, si alguna vez un amigo le dice que es daltónico, frene su instinto de señalar algo y preguntar “¿De qué color es eso?”. Eso es lo que el noventa y nueve por ciento de la gente hace y sería el equivalente de arrebatarle las muletas a un cojo y decirle: “A ver, llega a la siguiente cuadra”. No lo hagan.
Una pregunta que no sólo no nos gusta, sino que habla muy mal de ustedes es “Entonces ¿De qué color ves el azul?” En serio quiero pensar que en su cabeza tenía sentido. Muchas personas estructuran esto como una hipótesis: Bueno, si los daltónicos confunden los colores es porque tal vez vean los colores con una equivalencia distinta, es decir, si lo que yo veo azul, él lo ve verde, entonces todo lo que él vea verde será azul y asunto arreglado. Así no funciona la cosa, y si fuera tan fácil solucionar este problema, les puedo jurar que no hubieran sido los primeros en pensar en ello.  Dejen de sugerirlo.

En inglés se vuelve todavía más confuso, pues el término que ellos usan es, literalmente, “ciego al color”. Lo que genera la creencia de que vemos en escala de grises. Aunque sí existe esa condición (la acromatopsia) no hay muchos de ellos, y los daltónicos generalmente sólo tenemos una gama de colores reducida. No vemos tantos colores como la mayoría de las personas. La lista de preguntas y comentarios es larga, y los daltónicos tenemos una serie que recordamos. Es como nuestra pequeña colección. Los guardamos porque son preguntas que
hacen siempre o porque fueron comentarios deliberadamente hechos para ser graciosos.
Como un amigo que me preguntó: “¿Entonces tú no veías que Gokú se volvía güero al volverse Super Sayayín?” O “A mí se me hace que los daltónicos no pueden ser pilotos porque no podrían distinguir los transformers buenos de los malos”.
En resumen, los daltónicos no venimos de un lugar llamado Daltonia; no creo que solucionen el problema de los daltónicos después de pensar unos cinco segundos; sí, todos hemos oído de los lentes y de las operaciones que podrían curar el daltonismo y no se sorprendan si la
próxima vez que pregunten algo así, se les contesta con algún sarcasmo como este:
“En verdad os digo que en Daltonia no hay semáforos. Hay muchos gatos tristes pero nadie sabe si están azules o no”.