Soy una persona que se
esfuerza por llegar puntual a todos lados, porque me acuerdo que mi papá
siempre me decía (bueno, aún lo dice) que se le puede devolver a las personas
algo que te prestaron, una cosa, dinero, pero nunca el tiempo. Por lo mismo
calculo mis horarios lo mejor que puedo, de cuántos minutos dispongo para ir a
tal lado, si camino de aquí a acá, si llueve o si no… todos esos etcéteras. Uso
mucho los cronómetros y las alarmas. Las personas que somos puntuales, tomamos
en cuenta esos detalles para hacernos esperar lo menos posible.
Otra cosa pasa cuando estás de este lado del
jardín: Todos los demás suelen llegar tarde. Por eso valoro mucho a mis amigos
puntuales, porque son tan pocos. Uno se acostumbra a ser el primero en llegar
al café, al restaurante, a donde sea, incluso a preguntarse “¿Sí era aquí?”.
Todo bien, no me voy a poner a gritarle a todos mis amigos o a darles un sermón
en puntualidad y bla bla bla… pero hay algunas cosas que sí me molestan y no sé
si es sólo a mí.
Me molesta la gente
que dice cosas como: “Yo soy puntual: intachable para las cosas de trabajo.
Jamás he llegado tarde ni a mi oficina ni a las juntas que se hacen. Sólo no lo
soy tanto para reuniones con amigos”. Si usted es de estas personas, por favor
deje de decir esas cosas que harán que sus amigos se enojen y mucho. Hay que
tomar en cuenta lo que en realidad está diciendo: “Si no mestás pagando, no
tengo el menor interés en valorar tus tiempos o tus horarios”. No, pese a lo
que se haya hecho creer, es eso es lo que está diciendo. No insista.
Otra cosa es decirle a
alguien: “Ah, pero tú eres puntual, a ti no te cuesta trabajo”, como si se
tratara de un don y fuera pura obra divina el que esté ahí a la hora acordada.
Si usted ha llegado a decir esto, por favor no lo diga más, que está
desatendiendo el esfuerzo que las otras personas se toman para estar ahí a la
hora y nadie pierda más tiempo del necesario. Ser puntual no es ni un talento
ni una casualidad, es el fruto de un esfuerzo. Creer que alguien está siempre a
tiempo por casualidad, es como creer que alguien puede ser musculoso y tener su
abdomen de lavadero por obra divina.
La última cosa de la
que quiero hablar (digo, hay más pero luego se me acaban las páginas) es de la
pésima costumbre de algunas personas de decir “Llego ahí en diez minutos”
cuando están aún en cama, les falta desayunar, bañarse, vestirse y, para colmo,
viven como una hora del lugar en el que deberían de estar. Esta es, para mí la
más odiosa. Lo que supongo que pasa, es que no quieren decir “Aún estoy en
cama” porque saben que decir eso los delata y dice “Me interesa tan poco
nuestra reunión que ni me levanté a tiempo”, así que decir que están a diez
minutos es como decir “Sí estaba interesado pero el tránsito o diospadremismo
no ha querido que llegue”. Es una solución de lo más superflua, pues no sé para
qué decir eso, si al final se van a hacer mucho más de diez minutos en llegar
al lugar y nadie hay tan inocente que vaya a creer que de veras estaban cerca,
pero se detuvieron por un rato considerable. Es decir: no engañan a nadie.
En qué momento se
deformó tanto nuestra cortesía, y nuestro respeto al tiempo ajeno, que ahora
las expresiones tales como “estoy a cinco minutos”, “llego en diez”, “en un
minuto”, se han vuelto un eufemismo de “voy a llegar bien tarde”. Creo que es
la cortesía a la que estamos acostumbrados, si yo estoy esperando a alguien que
afirma estar a diez minutos y después llega en una hora, lo educado es hacerme
el que no tiene ni reloj ni memoria y decirle “No te preocupes” y fingir que me
trago la historia. Ahora, quiero pensar que el otro (el que llegó tarde), no es
tan incauto de pensar: “Oh excelente, se la creyó, no notó que llegué una hora con
cuarenta minutos después de lo acordado… soy un maestro”. Eso insulta porque,
normalmente los que llegamos a tiempo estamos acostumbrados a ver el reloj a
cada rato. Los impuntuales, rápidamente se hacen fama de egoístas.
Entonces, si usted
acostumbra a llegar tarde a todos lados y cree que con decir “Llego en diez” lo
ha solucionado todo, bueno no se sorprenda si (en el mejor de los casos) varios
amigos lo empiezan a citar dos horas antes (aunque ni cuenta se va a dar) o si
de plano lo dejan de invitar a los planes sin razón aparente.
